viernes, 21 de enero de 2011

22. Ahora la sorpresa es para mí

Es la una de la mañana, estoy sola, no hay luces prendidas. Se escucha el mar a lo lejos y las gaviotas no paran de hacer esos sonidos raros. Sentada en la terraza de la casa de playa y acompañada por una cajetilla de cigarros (si ya sé que hace mal) es como empieza este nuevo capítulo.  ¿Quién no se sintió solo alguna vez? O mejor dicho ¿a quién no le provoca estar solo alguna vez? No  sé por qué, pero la oscuridad me inspira.

Después del cumple de Aleca venia el mío, el último que pase con ella: el mejor. Había decidido hacer una reunión por mis diecisiete años en mi casa y divertirme como loca.  No hay mejor día que un viernes para celebrar tu cumpleaños. Ese día fui al colegio y le tocaba recoger en el pull a Alexia. Se bajó  del carro para saludarme, me dio uno de esos abrazos que extraño tanto: ¡FELIZ DIA GORDII! (con un chocolate en la mano: Hershey´s, mi favorito) La pase todo el día en el colegio con mis amigas y en la tarde estudiando en la Pre de la universidad de Lima hasta las 8, ¡divertidísimo! (irónicamente) Le había dicho a la gente que fuera a mi casa a partir de las diez de la noche para empezar la juerga. Cuando llegué a mi casa no se me pasaba por la cabeza que era lo que Alexia iba a hacer para mí. Estaba caminando por el pasadizo y de la nada la veo a ella corriendo como loca, me mira y me dice: ¡ni se te ocurra entrar a tu cuarto!  Me dio ataque de risa porque parecía que no había organizado bien la sorpresa y había llegado tarde a mi casa (para variar) Tal como me dijo,  estuve una hora esperándola sin entrar a mi cuarto hasta que me diera permiso para entrar.  Ya, ¡entra! Había globos por todas partes y estaba ahí, sentada en mi cama con un regalo en la mano. Sorry, parece que no salió la sorpresa pero en verdad ¡no tenía tiempo!  Me reí y le di las gracias por un perfume que me había regalado y una tarjeta en la que me deseaba un feliz cumpleaños y decía lo mucho que me quería. Eso era lo que me encantaba de ella, lo directa y sincera que era para decir las cosas. Pero la sorpresa no había terminado, cuando me dijo vamos a la sala vi que había pegado en la pared de la terraza unas notas musicales de tecnopor (llenas de escarcha, como a ella le gustaba lo escandaloso) y  unas fotos de Miley Cirus, la cual yo odiaba y ella amaba.  La decoración se quedó toda la noche hasta que algunas notas se comenzaban a despegar. La pase increíble, llena de amigos, bailando y tomando como locos.

Cuando me iban a cantar Happy Birthday, apareció Alexia con la torta en la mano y cantando con su melodiosa voz jaja (tenia mejores talentos) Nunca me voy a olvidar que cuando terminaron de cantar me tiraron la torta en la cara y me quede llena de crema chantillí con fresas y manjar blanco. Nos quedamos como hasta las tres, cuatro de la mañana, pero Aleca se fue un poco temprano porque tenía cosas que hacer al día siguiente.

El sábado en la mañana recogiendo todas las cosas que se habían quedado en la terraza, mi mamá me comentó sobre la sorpresa de Alexia y no paraba de decirme qué linda era, que se notaba que me quería un montón.  Y yo de eso no tenía (tengo) la menor duda.

Los días se pasaban volando, iba al colegio y a las cuatro de la tarde tenía que ir a la PRE a seguir estudiando hasta las ocho de la noche. Aleca estaba bailando en la compañía D1 DANCE de Vania Masías (una de las mejores bailarinas del Perú) y me comentó que iba a hacer una presentación y quería que yo vaya a verla. Le conté a mi mamá y me dijo que de ninguna manera iba a faltar a la Pre, que seguro iba a ver otra oportunidad para ir a verla bailar: se equivocó. Yo no sabía qué hacer, por un lado me moría de ganas de ir a verla, y cómo no iba a ir si ella había ido a verme a la obra de teatro, pero por otro lado tampoco podía faltar a la pre porque tenía que ingresar a la universidad.  Le dije que no sabía si iba a poder, pero que iba a tratar de hacer todo lo posible para estar ahí y su respuesta fue: ¡falta a tus clasesuchas, tienes que ir a verme, yo te fui a ver!  Hasta ahora me arrepiento de no haber ido, vi el video  ¡se veía tan linda bailando! Y de alguna manera me sentí un poco mal de no haber estado apoyándola como ella siempre lo había hecho conmigo. Ese mismo día, antes del show,  le mandé un mensajito a su celular mientras escuchaba mis clases de economía tan entretenidas: ¡Suerte Gordi, te va a ir excelente MUCHA MIERDA! (es un término que se utiliza para desear suerte y que todo salga bien) ¿Y saben qué? No me contestó. La llamé después del show y tampoco me contestaba. Pensé que se había molestado. Fui una tonta porque NUNCA nos habíamos peleado y ella como era tan buena, tampoco se molestaba por  tonterías. Era imposible que nos peleáramos, éramos diferentes en algunas cosas, pero también parecidas en otras y una de esas era que ninguna se podía quedar callada. Siempre resolvíamos los problemas que teníamos en cinco minutos, porque teníamos la confianza para decirnos que era lo que nos molestaba de cada una.

 Al día siguiente, la vi en el colegio y me contó que todo había salido perfecto, pero que le hubiera encantado que yo estuviera ahí.  ME SENTI FATAL… Y eso que nunca pensé que jamás la volvería a ver bailar.

miércoles, 12 de enero de 2011

21. La vida es una obra de teatro.

Hoy (por fin) después de mucho tiempo siento que es el momento perfecto para seguir contando esta maravillosa historia. La había dejado un poco atrás porque la inspiración simplemente no se esforzó por llegar, sentía que me había olvidado de muchas cosas y que ya no sabía si seguía o no valiendo la pena seguir contándola. Me di cuenta que esto es lo que yo quiero, seguir contando lo que Alexia y yo vivimos. Aunque haya dejado de lado el blog, no significa que se haya acabado. A partir de hoy comienza una nueva etapa en mi vida, un nuevo año, pero ella siempre estará ahí, por mas lejos o cerca que este.

Cuando regresamos del viaje de prom, todas queríamos regresar. Estuvo muy divertido y de verdad que, por lo menos yo, disfrute de cada día como si fuera el último. Seguía siendo mayo del 2009 y lamentablemente habíamos aterrizado en la realidad otra vez.

En junio del 2009, Alexia había decidido irse de viaje por su santo a visitar a su hermano en Washington (y de paso hacerse los exámenes de siempre). Tuvo tanta suerte que terminó yendo a Nueva York unos cuantos días y yo no podía más de la envidia. Tratamos de hablar casi todos los días y me contaba todo lo que estaban haciendo, tan linda era que un día se fue al museo de cera “Madame Tussauds” y se tomó una foto con una de mis cantantes favoritas: Carrie Underwood (cabe recalcar que a Aleca no le gustaba para NADA) pero tuvo ese lindo detalle y con eso no se quedó tranquila, me trajo un llavero que decía I love New York y una alcancía en forma de chancho con la misma frase, la misma que todavía está en mi escritorio con todos mis ahorros para irme a NYC.

El 23 de junio, un día antes de su santo yo tenía ensayo general de la obra de teatro que estaba por estrenar: Mamma Mia! Mis ensayos generales eran todo el día y duraban hasta la madrugada, entonces ya había quedado con ella que a las doce en punto la iba a llamar para saludarla así estuviera durmiendo. No sé cómo, pero sin darme cuenta, cuando me acordé que la tenía que llamar vi el reloj y ya era la 1.30am, me puse histérica y no la llame porque sabía que seguramente ya estaba durmiendo. Al día siguiente apenas me desperté para ir al colegio la llamé y me contestó su mamá, me dijo que Aleca estaba durmiendo y me preguntó si quería que la despertara. Le dije que no, obviamente, porque sabía que me iba a matar, eran las 6.30 de la mañana. Cuando llegué al colegio todas se habían acordado que ese día era su santo, y no me acuerdo quien le llenó la carpeta de serpentinas. Le tomaron una foto y la taggearon en Facebook. Cuando hablé con ella en la tarde me dijo que estaba feliz y que no paraban de caminar ni de comprar en cada tienda que paraban. Me daba un montón de pena no estar con ella en su cumpleaños, y ahora que pienso fue el último que tuvo…

Pero el hecho de que este lejos no dejó de hacerme pensar en el regalo que le iba a hacer. Se me ocurrió hacerle un cuadro con un collage de todas las fotos que teníamos hasta esos días. Las fotos eran perfectas, desde el primer día que nos conocimos en la playa hasta el viaje a Cuzco con unos paisajes increíbles. Entonces, ese mismo 24 antes de ir al colegio, como recogíamos a su hermanita Elke por el pull entré un ratito a su cuarto y lo deje en su cama con un post-it que decía: Feliz dia Gordi!! Te adoro, BF. Le dije a Elke que si hablaba con ella por teléfono, que ni se le ocurriera decirle que le había dejado un regalo. Quería que llegara a su cuarto y sea una sorpresa total. Y así fue. Le encantó y en el momento que lo vio me llamó.
Ahora ese cuadro está colgado en mi pared, fue lo último que me lleve la última vez que fui a su casa y tenía una dedicatoria en la parte de atrás: Gracias Analu, TE QUIERO MUCHO.

El jueves 25 era el estreno de mi obra de teatro, justo Aleca llegaba el 26 para ver la segunda función. Pero me llamó el 25 y me dijo que parecía que su mamá se quería quedar un par de días y yo estaba histérica porque sólo iba a tener cuatro funciones y ¡no me iba a ver!

- Pero tienes que venir para que me veas en Mamma Mia!
- Ay verdad, me había olvidado que ya teníamos las entradas. No te preocupes que como sea yo llego mañana.

Llegó, no sé cómo pero llegó. Ese mismo día me llamó que de todas maneras iba a ir a verme y definitivamente ahí estaba, haciéndome barra como una loca y gritando cada vez que salía al escenario. En ese momento no te das cuenta de lo que uno puede hacer por una amiga, pero ahora no se imaginan como valoro cuánto nos queríamos, perdón, queremos. En fin, le gusto tanto la obra que fue dos veces a verme.

Los días pasaban con la rutina de siempre, era increíble como ya casi todos nos olvidábamos que Aleca siempre lo tuvo a EL adentro, estaba tan llena de vida, salía y no perdía ni un minuto de su vida. Estaba llena de esperanza, seguía con las mismas locuras de siempre, y yo cada día me daba cuenta que la iba queriendo más y más…

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…
Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente.
Vive intensamente cada momento de tu vida…
Antes que el telón baje, y la función termine sin aplausos. – Charles Chaplin