Es la una de la mañana, estoy sola, no hay luces prendidas. Se escucha el mar a lo lejos y las gaviotas no paran de hacer esos sonidos raros. Sentada en la terraza de la casa de playa y acompañada por una cajetilla de cigarros (si ya sé que hace mal) es como empieza este nuevo capítulo. ¿Quién no se sintió solo alguna vez? O mejor dicho ¿a quién no le provoca estar solo alguna vez? No sé por qué, pero la oscuridad me inspira.
Después del cumple de Aleca venia el mío, el último que pase con ella: el mejor. Había decidido hacer una reunión por mis diecisiete años en mi casa y divertirme como loca. No hay mejor día que un viernes para celebrar tu cumpleaños. Ese día fui al colegio y le tocaba recoger en el pull a Alexia. Se bajó del carro para saludarme, me dio uno de esos abrazos que extraño tanto: ¡FELIZ DIA GORDII! (con un chocolate en la mano: Hershey´s, mi favorito) La pase todo el día en el colegio con mis amigas y en la tarde estudiando en la Pre de la universidad de Lima hasta las 8, ¡divertidísimo! (irónicamente) Le había dicho a la gente que fuera a mi casa a partir de las diez de la noche para empezar la juerga. Cuando llegué a mi casa no se me pasaba por la cabeza que era lo que Alexia iba a hacer para mí. Estaba caminando por el pasadizo y de la nada la veo a ella corriendo como loca, me mira y me dice: ¡ni se te ocurra entrar a tu cuarto! Me dio ataque de risa porque parecía que no había organizado bien la sorpresa y había llegado tarde a mi casa (para variar) Tal como me dijo, estuve una hora esperándola sin entrar a mi cuarto hasta que me diera permiso para entrar. Ya, ¡entra! Había globos por todas partes y estaba ahí, sentada en mi cama con un regalo en la mano. Sorry, parece que no salió la sorpresa pero en verdad ¡no tenía tiempo! Me reí y le di las gracias por un perfume que me había regalado y una tarjeta en la que me deseaba un feliz cumpleaños y decía lo mucho que me quería. Eso era lo que me encantaba de ella, lo directa y sincera que era para decir las cosas. Pero la sorpresa no había terminado, cuando me dijo vamos a la sala vi que había pegado en la pared de la terraza unas notas musicales de tecnopor (llenas de escarcha, como a ella le gustaba lo escandaloso) y unas fotos de Miley Cirus, la cual yo odiaba y ella amaba. La decoración se quedó toda la noche hasta que algunas notas se comenzaban a despegar. La pase increíble, llena de amigos, bailando y tomando como locos.
Cuando me iban a cantar Happy Birthday, apareció Alexia con la torta en la mano y cantando con su melodiosa voz jaja (tenia mejores talentos) Nunca me voy a olvidar que cuando terminaron de cantar me tiraron la torta en la cara y me quede llena de crema chantillí con fresas y manjar blanco. Nos quedamos como hasta las tres, cuatro de la mañana, pero Aleca se fue un poco temprano porque tenía cosas que hacer al día siguiente.
El sábado en la mañana recogiendo todas las cosas que se habían quedado en la terraza, mi mamá me comentó sobre la sorpresa de Alexia y no paraba de decirme qué linda era, que se notaba que me quería un montón. Y yo de eso no tenía (tengo) la menor duda.
Los días se pasaban volando, iba al colegio y a las cuatro de la tarde tenía que ir a la PRE a seguir estudiando hasta las ocho de la noche. Aleca estaba bailando en la compañía D1 DANCE de Vania Masías (una de las mejores bailarinas del Perú) y me comentó que iba a hacer una presentación y quería que yo vaya a verla. Le conté a mi mamá y me dijo que de ninguna manera iba a faltar a la Pre, que seguro iba a ver otra oportunidad para ir a verla bailar: se equivocó. Yo no sabía qué hacer, por un lado me moría de ganas de ir a verla, y cómo no iba a ir si ella había ido a verme a la obra de teatro, pero por otro lado tampoco podía faltar a la pre porque tenía que ingresar a la universidad. Le dije que no sabía si iba a poder, pero que iba a tratar de hacer todo lo posible para estar ahí y su respuesta fue: ¡falta a tus clasesuchas, tienes que ir a verme, yo te fui a ver! Hasta ahora me arrepiento de no haber ido, vi el video ¡se veía tan linda bailando! Y de alguna manera me sentí un poco mal de no haber estado apoyándola como ella siempre lo había hecho conmigo. Ese mismo día, antes del show, le mandé un mensajito a su celular mientras escuchaba mis clases de economía tan entretenidas: ¡Suerte Gordi, te va a ir excelente MUCHA MIERDA! (es un término que se utiliza para desear suerte y que todo salga bien) ¿Y saben qué? No me contestó. La llamé después del show y tampoco me contestaba. Pensé que se había molestado. Fui una tonta porque NUNCA nos habíamos peleado y ella como era tan buena, tampoco se molestaba por tonterías. Era imposible que nos peleáramos, éramos diferentes en algunas cosas, pero también parecidas en otras y una de esas era que ninguna se podía quedar callada. Siempre resolvíamos los problemas que teníamos en cinco minutos, porque teníamos la confianza para decirnos que era lo que nos molestaba de cada una.
Al día siguiente, la vi en el colegio y me contó que todo había salido perfecto, pero que le hubiera encantado que yo estuviera ahí. ME SENTI FATAL… Y eso que nunca pensé que jamás la volvería a ver bailar.