jueves, 22 de noviembre de 2012

26. Toda buena historia tiene su final



Corríamos por el jardín de su casa en Chincha. Nos reíamos, pero muchas veces no podía verle la cara. Aparecía y se iba. De pronto me dijo: “Chau, cuídate mucho”. Me despido de ella y plin…

“Hijita, hijita”. Era mi mamá. Estaba soñando, soné que me despedía de Aleca.  Vi la cara de mi mamá y me imaginaba lo que estaba pasando. Eran las 7 de la mañana y las únicas palabras que me quedan de ese día, 16 de diciembre del 2009, salieron de la boca de mi mamá, me miró y me dijo: Alexia está en el cielo.  Pensaba que lo que vemos en las películas donde a uno se le nubla la vista y escucha un zumbido interminable no existían. Pero estaba equivocada, sentí exactamente lo mismo. Me nublé, no lo podía creer. Lo que me estaban diciendo no podía ser verdad.

Todo esto había comenzado el día anterior. El 15 de diciembre fue el día de graduación del colegio. Nos graduábamos y todos sabíamos que Alexia no podía estar con nosotros. El ambiente era muy cargado. Teníamos sentimientos encontrados. Yo estaba feliz pero al mismo tiempo triste. Fue un día difícil. En los ensayos yo entraba con ella al auditorio, estaba a mi costado en toda la ceremonia. Y ese día no lo estuvo y yo tampoco al suyo. 

Hace varios días que se la habían llevado a Chincha. Quería pasar sus últimos días en el lugar donde creció y en su casa. Nunca la pude ir a visitar y tampoco me lo recomendaban.  En plena graduación me enteré que estaba en Lima. Su mamá nos escribió una carta y una de las chicas la leyó. Nos contaba como estaba Aleca y nos agradecía por todo. Era una despedida, pero yo no lo quise ver así. Terminó la ceremonia y muchas llorábamos, más que por acabar el colegio,  por la situación. No sabía que sentía, debía estar feliz pero como lo iba a estar si mejor amiga estaba sufriendo…
Llego a la comida en mi casa después de la graduación y me entero que todos sabían que Alexia ya había venido a Lima menos yo.  No sabía nada y toda mi familia sí. Lo peor es que cuando terminó la ceremonia los Rey se fueron corriendo: habían llamado a decir que eran las últimas horas y que en cualquier momento se iba…  Y yo seguía sin saber.

Me acuerdo que cuando llegamos a mi casa le dije a mi mamá: “¿Mañana temprano voy a visitar a Alexia ya, má?” Ella se hacía la loca y me decía: “no sé hijita, ya vemos. De repente quiere descansar.” En verdad era un no, ya no llegas.  Todos sabían menos yo.

Seguía con ese zumbido en la oreja, escuchaba una y otra vez “Alexia ya está en el cielo” y no lo podía creer. Quería llorar y no podía. Me bañé, me cambié y lo único que quería era estar con ella. Agarré a Galleta y la llevé en el carro. No podía llorar, no quería que nadie me viera llorar y menos mi mamá.  Fue el camino más largo de mi vida. Llegué a la casa de Majo, ahí nos íbamos a juntar algunas para ir al velorio porque quedaba a una cuadra. Me abrieron la puerta y estaban ahí Catalina y Daniela H. (dos amigas de mi promoción) me miraron, me abrazaron y exploté. Lo tenía tan guardado que tenía que salir. Lloraba, lloraba y no paraba de llorar. Me abrazaron tan fuerte que me dieron esa seguridad…

Cuando llegamos al velorio veía a mucha gente. Conocía a todos. No quiero entrar en detalles, pero ahí me cayó el veinte. La vi. Fue terrible. Estuve ahí hasta que me botaran. No lo podía creer.  Pensaba que nunca me había despedido de ella. Días anteriores la llamaba y su celular estaba apagado, no me contestaba los mensajes en Facebook. Nada, no sabía nada de ella.  Me sentía demasiado mala amiga, como no pude despedirme de ella. Y no sé cómo explicarlo, pero ese sueño me tranquilizó mucho.  Se despidió de mí, pensó en mí…

Fueron los dos días más largos de mi vida, los que hasta el día de hoy lloré más que nunca, en los que trataba de ser fuerte pero no podía. ¿Sufrí? Sí.  

Ahora miro al pasado, ya van a ser tres años desde que se fue. Tres años en los que me he caído y  levantado, que siempre pienso en ella, que sé que tengo a un ángel de la guarda que desde algún lugar me mira y sabe todo lo que hago y que hasta el fin de mis días, estará en mi corazón.

Nadie entiende la muerte, nadie.  Sólo sé que nuestro destino está marcado. Aleca no pasó desapercibida por todos los que la conocieron y hasta oyeron sobre ella. Así como para mí, es un ejemplo para muchos.  La vida es una, no hay más.  Me arrepiento de no haberle podido decir muchas cosas, pero lo hecho, hecho está. Ya se lo pude decir y se lo sigo diciendo todos los días. Si se fue es porque ya había terminado su labor en la tierra y nosotros nos quedamos. 

Y aquí estoy yo. Contándoles esta historia que espero que les haya gustado y que los haya hecho llorar, reír y reflexionar. GRACIAS. Gracias a más de esas 16 mil quinientas visitas. A cada uno de ustedes por tomarse el tiempo de leer capítulo por capítulo y pedirme que siga escribiendo.  Como lo dije al principio, necesitaba contarlo. Necesitaba cerrar este dolor que ahora se queda en el pasado y se convierte en un lindo recuerdo,  de los mejores de mis veinte años.

Y gracias a ti Alexia. GRACIAS por inspirarme y empujarme para comenzar a lograr mi sueño...





FIN

martes, 20 de marzo de 2012

25. La última vez que la vi.

Hace más de dos años que no la veo.  Hace casi un año que no escribo. Que rápido se pasa el tiempo y, de repente, te das cuenta que dejaste algo incompleto por ahí: esta historia.

Pensar todos los días que cada hora que pasaba significaba una hora menos que la iba a ver. Por eso no pensaba, no me quería dar cuenta de la realidad. Para mí era demasiado difícil aceptar que ya no había nada que hacer  (me imagino que para muchos también). 

Cada vez hablaba menos con ella, parecía como si fuese el principio del fin. La llamaba por teléfono y ya no contestaba, lo tenía apagado. Cada vez se metía menos al Facebook y era casi imposible de ubicarla a menos que llamara a su mamá. En esos momentos no lo entendía, pero era obvio: simplemente no quería hablar con nadie. 

Mi proceso de resignación fue muy lento. Según yo todavía faltaba mucho, las cosas iban bien y no había de que preocuparse. Y lo peor de todo es que ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba.  Era una manera de escapar de la realidad y refugiarme en mis propias ideas.

El último mes en el colegio fue atroz. Ella ya no iba y poco a poco todas nos enterábamos de lo mal que la estaba pasando Aleca. Muchos días me fui sola al baño a llorar de la angustia, de no saber qué era lo que pasaba porque nadie me contaba nada.  
Cuando todavía estaba en Lima (antes de irse a Chincha a pasar sus últimos días), la fui a visitar una sola vez. UNA SOLA y quien iba a pensar que iba a ser la última. 

Cada vez que Aleca me decía para ir a visitarla le ponía las peores excusas: “No puedo gordi, tengo que estudiar.” - ¿¡Y me pueden explicar quien estudia para el colegio!? – “Te juro que iría ahorita, pero tengo que hacer trabajos y encima no tengo como ir hasta tu casa” - ¡Vivíamos a cinco minutos de distancia!
En ese momento no me daba cuenta, pero era obvio que trataba de evitar el hecho de verla. Por un lado, una parte de mi sólo quería estar con ella y aprovechar el tiempo; pero el otro me decía: “No, no vayas. Que le vas a decir. ¿Qué pasa si se siente mal? No puedes llorar en frente de ella”  Me moría de miedo, no abría los ojos y ese era mi problema.  Ahora lo acepto porque ya me di cuenta de lo que pasaba, pero ahí la necia de Analucia tenía razón: tenía que hacer sus “deberes”.  – Como uno se arrepiente de haber hecho algunas cosas, ¿no?

Bueno, entonces la fui a visitar por última vez. Por supuesto que no me atreví a ir sola. Daniella y Majo también iban a ir. Era un día de los últimos exámenes finales del  colegio.  Es más…de regreso del colegio nos fuimos las tres a su casa. Llegamos y todo estaba perfecto. Se le veía tranquila, contenta, como siempre sonriendo y matándose de risa de todas las tonterías que hablábamos.
Pero claro, yo solo me iba a quedar un rato. No podía más porque tenía que “estudiar” - ¡Qué maricona carajo! – Conversamos de todo y la pasamos muy bien aunque sea ese poco rato. Llegó la hora de irme y me despedí como un día cualquiera: “Chau gordi – dándole un abrazo bien fuerte – cuídate mucho, ¿ya? Ya estamos hablando estos días para vernos”

Que equivocada estaba: no la volví a ver, no la volví a ver y NO LA VOLVÍ A VER…

jueves, 21 de abril de 2011

24. Es mejor decir la verdad aunque duela

Después de muchos capítulos esta historia está llegando a su fin. No es fácil para mí recordar la parte más dura, pero me siento preparada para contarles lo que pasó detalle a detalle. Mi versión, mis sentimientos y mis propias palabras.

No había ingresado a la universidad. Era una de las únicas del grupo que no había pasado el examen de ingreso y yo no sabía qué decirle. Se había cumplido mi profecía de alguna manera…

Las malas noticias seguían apareciendo. Por el hecho de que se comenzó a sentir mal casi diario, decidieron adelantar su resonancia.  En la tarde yo había hablado con ella. Le dije que apenas sepa por favor me contara los resultados y me contestó tranquila diciendo que no me preocupara.  Por más que lo intenté no pude. Pensaba en eso todo el tiempo y esperé esa llamada que al final nunca llegó.  A las nueve de la noche (casi diez) se conectó en el Messenger .

11/26/2009
9:53:43PM
ALEXIA.-
escuchamee me he conectado especialmente
para contarte ah
Analucia.
Cuentame
- ALEXIA
mi mama todavia no ha hablado con el doctor
- ALEXIA
asi q todavia no sabemos nada pues ya cuando
sepa bien te cuento
Analucia.

ya pero no saben que son esas cosas?
 – (los nódulos)
- ALEXIA
es lo mismo
Analucia.
y donde estan?
- ALEXIA
en el pulmon
                   
Analucia.
solo ahi?
-ALEXIA
si si
-ALEXIA
bueno me retiro voy a comer
  
-ALEXIA
un besii pues ya hablamos
11/26/2009
9:56:07 PM

Esa fue nuestra conversación. Yo me quedé sorprendida. Como les había contado antes, nunca hablaba de ese tema con ella. Y ahí se puede ver: “es lo mismo”, ni siquiera lo mencionaba a ÉL. Qué difícil debe haber sido para ella aceptar que seguía ahí adentro, que seguramente iba a estar siempre con ella y no la iba a dejar vivir tranquila.

Claro que yo no me quedé tranquila. Veía a su mamá ir todos los días al colegio a misa. Lloraba, se notaba que estaba muy preocupada. No me atrevía a preguntarle qué era lo que en realidad estaba pasando. Hasta que un día (uno de los últimos que la tía nos regresaba del colegio), yo estaba sola en el carro con ella. Me armé  de valor y le pregunté: tía, por favor cuéntame qué está pasando.  

-           -  Ay, Ana… (como me decía de cariño. Aleca odiaba que me dijera así porque mi nombre es junto: Analucía    no Ana Lucía) Parece que ahora sí ya no podemos hacer nada.Me agarró la mano mientras manejaba y yo sentía que iba a comenzar a llorar… En ese momento me di cuenta de la realidad, era el comienzo del fin para mi mejor amiga.
-          - Dicen los doctores que ya no le pueden hacer quimioterapia, su cuerpo ya no va a aguantar. Así que no nos queda más que esperar. Se nos va la Aleca, Ana. Se nos va. – me dijo la tía llorando-

No sabía qué hacer, me apretaba más fuerte la mano y yo me quedé en shock.  No entendía como después de tanto esfuerzo todo se venía abajo y ya no había ninguna solución. Mi silencio lo dijo todo, no tenía necesidad de decirle nada a la tía. Lo único que le dije fue: “fuerza tía, recemos para que ojalá se cumpla un milagro”.

Me dejó en mi casa, llegué y lo primero que hice fue tirarme en mi cama. No podía dejar de pensar en lo que hace cinco minutos me habían dicho. Quería creer que todo era un sueño, así que me metí a la cama y me quedé dormida toda la tarde. Me desperté y ahí estaba esa pesadilla de nuevo, tenía que aceptar la realidad. Se iba. Alexia se iba.

viernes, 4 de marzo de 2011

23. Regresa cuando menos te lo esperas

Agosto para mí es uno de mis meses favoritos (mi cumpleaños), pero para ella fue el primero de una repetida historia que no necesariamente iba a tener un final feliz.  Justo cuando todo estaba saliendo a la perfección:  Alexia se sentía más viva que nunca, nuestra amistad cada vez crecía más y todos nos habíamos empezado a olvidar de esos días tan grises que vivimos…volvió a aparecer sin previo aviso alguno. 

En los últimos exámenes que se había hecho Aleca, habían encontrado un nódulo que no parecía nada bueno, pero los doctores habían dicho que era posible que lo pudieran desaparecer.  No muchos nos enteramos (me incluyo a mi) de lo que realmente estaba pasando. Por lo menos yo tenía tantas esperanzas de que esta pesadilla se había terminado,  ni siquiera se me pasaba por la cabeza que ÉL pudiera regresar.  No era justo para ella que otra vez tuviera que soportar los vómitos, dolores de cabeza, cansancio y todas esas porquerías. Y es verdad, no era justo, por eso los doctores dijeron que Aleca ya no podía volver a someterse a una quimioterapia, su cuerpo no iba a soportar todo de nuevo.

Para mí no pasaba absolutamente nada, yo estaba segura de que todo iba a salir a la perfección. Era un simple nódulo que se lo iban a sacar y todo volvería a la normalidad. Era imposible no pensar eso cuando la veías, actuaba como si nada hubiese pasado y con una vitalidad impresionante.

En setiembre y en octubre comenzaron los primeros síntomas de fastidio. En el colegio, por ejemplo, ya no podía hacer educación física porque se cansaba muy rápido y le costaba un poco respirar, decía que sentía que su corazón palpitaba demasiado rápido cuando hacía mucho esfuerzo o corría. Ahora que pienso en eso, no saben cómo me arrepiento de no haberle dicho a la tía que no la veía muy bien y que cada vez se notaba que tenía menos ganas de hacer las cosas. Muchas veces uno no quiere aceptar la realidad, se cierra y simplemente no la acepta porque sabe que le va a hacer daño o va a terminar sufriendo. (Yo creo que ese fue mi caso)

Comenzó octubre y lo único que pensamos era cuál iba a ser nuestro plan en Halloween. Aleca y yo quedamos en que lo íbamos a pasar juntas, ya sea en un tono o en una casa viendo películas de terror. Al final nos fuimos a la playa Totoritas (en el sur) a la casa de una amiga del colegio y compramos nuestras entradas para un tono que iba a hacer en Asia.  

Nos fuimos de sábado para domingo a la playa y la fiesta estuvo muy divertida. En la tarde del sábado, Aleca no se sentía bien y nos comenzó a decir que no sabía si ir o no a la fiesta, que no tenía muchas ganas.  – Era muy raro que ella se negara a ir a una fiesta-  Nosotros no le hicimos caso y le dijimos que tenía que ir porque ya la había pagado y tampoco se iba a quedar sola en la casa.
Efectivamente, no se sentía bien. En la fiesta, de la nada, se sentaba porque estaba cansada y desde temprano ya se quería ir. El domingo nos regresamos a Lima y todo volvía a hacer la misma rutina de siempre: ir al colegio, a la Pre, comer y dormir.

Nunca me voy a olvidar de lo que me dijo Alexia cuando me metí a la Pre a estudiar: ¡Para qué te metes a esa cochinada, si con el examen de ingreso la haces al toque! Vas a perder el tiempo y encima estudias todo el día, no la hago.  Yo no me quedé callada por supuesto: Ya ok, quiero verte decir eso cuando yo ingrese y de repente tú no la hagas con el examen de ingreso…
Dicho y hecho, el 7 de noviembre fue mi examen final e ingresé. Hice una reunión en mi casa y Aleca fue un rato porque ella tenía que dar el examen al día siguiente a las ocho de la mañana.  La llamé a la 1 de la tarde para conocer los resultados, me contestó y me dijo: no la hice…Y SIMPLEMENTE  ME SENTÍ FATAL…

viernes, 21 de enero de 2011

22. Ahora la sorpresa es para mí

Es la una de la mañana, estoy sola, no hay luces prendidas. Se escucha el mar a lo lejos y las gaviotas no paran de hacer esos sonidos raros. Sentada en la terraza de la casa de playa y acompañada por una cajetilla de cigarros (si ya sé que hace mal) es como empieza este nuevo capítulo.  ¿Quién no se sintió solo alguna vez? O mejor dicho ¿a quién no le provoca estar solo alguna vez? No  sé por qué, pero la oscuridad me inspira.

Después del cumple de Aleca venia el mío, el último que pase con ella: el mejor. Había decidido hacer una reunión por mis diecisiete años en mi casa y divertirme como loca.  No hay mejor día que un viernes para celebrar tu cumpleaños. Ese día fui al colegio y le tocaba recoger en el pull a Alexia. Se bajó  del carro para saludarme, me dio uno de esos abrazos que extraño tanto: ¡FELIZ DIA GORDII! (con un chocolate en la mano: Hershey´s, mi favorito) La pase todo el día en el colegio con mis amigas y en la tarde estudiando en la Pre de la universidad de Lima hasta las 8, ¡divertidísimo! (irónicamente) Le había dicho a la gente que fuera a mi casa a partir de las diez de la noche para empezar la juerga. Cuando llegué a mi casa no se me pasaba por la cabeza que era lo que Alexia iba a hacer para mí. Estaba caminando por el pasadizo y de la nada la veo a ella corriendo como loca, me mira y me dice: ¡ni se te ocurra entrar a tu cuarto!  Me dio ataque de risa porque parecía que no había organizado bien la sorpresa y había llegado tarde a mi casa (para variar) Tal como me dijo,  estuve una hora esperándola sin entrar a mi cuarto hasta que me diera permiso para entrar.  Ya, ¡entra! Había globos por todas partes y estaba ahí, sentada en mi cama con un regalo en la mano. Sorry, parece que no salió la sorpresa pero en verdad ¡no tenía tiempo!  Me reí y le di las gracias por un perfume que me había regalado y una tarjeta en la que me deseaba un feliz cumpleaños y decía lo mucho que me quería. Eso era lo que me encantaba de ella, lo directa y sincera que era para decir las cosas. Pero la sorpresa no había terminado, cuando me dijo vamos a la sala vi que había pegado en la pared de la terraza unas notas musicales de tecnopor (llenas de escarcha, como a ella le gustaba lo escandaloso) y  unas fotos de Miley Cirus, la cual yo odiaba y ella amaba.  La decoración se quedó toda la noche hasta que algunas notas se comenzaban a despegar. La pase increíble, llena de amigos, bailando y tomando como locos.

Cuando me iban a cantar Happy Birthday, apareció Alexia con la torta en la mano y cantando con su melodiosa voz jaja (tenia mejores talentos) Nunca me voy a olvidar que cuando terminaron de cantar me tiraron la torta en la cara y me quede llena de crema chantillí con fresas y manjar blanco. Nos quedamos como hasta las tres, cuatro de la mañana, pero Aleca se fue un poco temprano porque tenía cosas que hacer al día siguiente.

El sábado en la mañana recogiendo todas las cosas que se habían quedado en la terraza, mi mamá me comentó sobre la sorpresa de Alexia y no paraba de decirme qué linda era, que se notaba que me quería un montón.  Y yo de eso no tenía (tengo) la menor duda.

Los días se pasaban volando, iba al colegio y a las cuatro de la tarde tenía que ir a la PRE a seguir estudiando hasta las ocho de la noche. Aleca estaba bailando en la compañía D1 DANCE de Vania Masías (una de las mejores bailarinas del Perú) y me comentó que iba a hacer una presentación y quería que yo vaya a verla. Le conté a mi mamá y me dijo que de ninguna manera iba a faltar a la Pre, que seguro iba a ver otra oportunidad para ir a verla bailar: se equivocó. Yo no sabía qué hacer, por un lado me moría de ganas de ir a verla, y cómo no iba a ir si ella había ido a verme a la obra de teatro, pero por otro lado tampoco podía faltar a la pre porque tenía que ingresar a la universidad.  Le dije que no sabía si iba a poder, pero que iba a tratar de hacer todo lo posible para estar ahí y su respuesta fue: ¡falta a tus clasesuchas, tienes que ir a verme, yo te fui a ver!  Hasta ahora me arrepiento de no haber ido, vi el video  ¡se veía tan linda bailando! Y de alguna manera me sentí un poco mal de no haber estado apoyándola como ella siempre lo había hecho conmigo. Ese mismo día, antes del show,  le mandé un mensajito a su celular mientras escuchaba mis clases de economía tan entretenidas: ¡Suerte Gordi, te va a ir excelente MUCHA MIERDA! (es un término que se utiliza para desear suerte y que todo salga bien) ¿Y saben qué? No me contestó. La llamé después del show y tampoco me contestaba. Pensé que se había molestado. Fui una tonta porque NUNCA nos habíamos peleado y ella como era tan buena, tampoco se molestaba por  tonterías. Era imposible que nos peleáramos, éramos diferentes en algunas cosas, pero también parecidas en otras y una de esas era que ninguna se podía quedar callada. Siempre resolvíamos los problemas que teníamos en cinco minutos, porque teníamos la confianza para decirnos que era lo que nos molestaba de cada una.

 Al día siguiente, la vi en el colegio y me contó que todo había salido perfecto, pero que le hubiera encantado que yo estuviera ahí.  ME SENTI FATAL… Y eso que nunca pensé que jamás la volvería a ver bailar.

miércoles, 12 de enero de 2011

21. La vida es una obra de teatro.

Hoy (por fin) después de mucho tiempo siento que es el momento perfecto para seguir contando esta maravillosa historia. La había dejado un poco atrás porque la inspiración simplemente no se esforzó por llegar, sentía que me había olvidado de muchas cosas y que ya no sabía si seguía o no valiendo la pena seguir contándola. Me di cuenta que esto es lo que yo quiero, seguir contando lo que Alexia y yo vivimos. Aunque haya dejado de lado el blog, no significa que se haya acabado. A partir de hoy comienza una nueva etapa en mi vida, un nuevo año, pero ella siempre estará ahí, por mas lejos o cerca que este.

Cuando regresamos del viaje de prom, todas queríamos regresar. Estuvo muy divertido y de verdad que, por lo menos yo, disfrute de cada día como si fuera el último. Seguía siendo mayo del 2009 y lamentablemente habíamos aterrizado en la realidad otra vez.

En junio del 2009, Alexia había decidido irse de viaje por su santo a visitar a su hermano en Washington (y de paso hacerse los exámenes de siempre). Tuvo tanta suerte que terminó yendo a Nueva York unos cuantos días y yo no podía más de la envidia. Tratamos de hablar casi todos los días y me contaba todo lo que estaban haciendo, tan linda era que un día se fue al museo de cera “Madame Tussauds” y se tomó una foto con una de mis cantantes favoritas: Carrie Underwood (cabe recalcar que a Aleca no le gustaba para NADA) pero tuvo ese lindo detalle y con eso no se quedó tranquila, me trajo un llavero que decía I love New York y una alcancía en forma de chancho con la misma frase, la misma que todavía está en mi escritorio con todos mis ahorros para irme a NYC.

El 23 de junio, un día antes de su santo yo tenía ensayo general de la obra de teatro que estaba por estrenar: Mamma Mia! Mis ensayos generales eran todo el día y duraban hasta la madrugada, entonces ya había quedado con ella que a las doce en punto la iba a llamar para saludarla así estuviera durmiendo. No sé cómo, pero sin darme cuenta, cuando me acordé que la tenía que llamar vi el reloj y ya era la 1.30am, me puse histérica y no la llame porque sabía que seguramente ya estaba durmiendo. Al día siguiente apenas me desperté para ir al colegio la llamé y me contestó su mamá, me dijo que Aleca estaba durmiendo y me preguntó si quería que la despertara. Le dije que no, obviamente, porque sabía que me iba a matar, eran las 6.30 de la mañana. Cuando llegué al colegio todas se habían acordado que ese día era su santo, y no me acuerdo quien le llenó la carpeta de serpentinas. Le tomaron una foto y la taggearon en Facebook. Cuando hablé con ella en la tarde me dijo que estaba feliz y que no paraban de caminar ni de comprar en cada tienda que paraban. Me daba un montón de pena no estar con ella en su cumpleaños, y ahora que pienso fue el último que tuvo…

Pero el hecho de que este lejos no dejó de hacerme pensar en el regalo que le iba a hacer. Se me ocurrió hacerle un cuadro con un collage de todas las fotos que teníamos hasta esos días. Las fotos eran perfectas, desde el primer día que nos conocimos en la playa hasta el viaje a Cuzco con unos paisajes increíbles. Entonces, ese mismo 24 antes de ir al colegio, como recogíamos a su hermanita Elke por el pull entré un ratito a su cuarto y lo deje en su cama con un post-it que decía: Feliz dia Gordi!! Te adoro, BF. Le dije a Elke que si hablaba con ella por teléfono, que ni se le ocurriera decirle que le había dejado un regalo. Quería que llegara a su cuarto y sea una sorpresa total. Y así fue. Le encantó y en el momento que lo vio me llamó.
Ahora ese cuadro está colgado en mi pared, fue lo último que me lleve la última vez que fui a su casa y tenía una dedicatoria en la parte de atrás: Gracias Analu, TE QUIERO MUCHO.

El jueves 25 era el estreno de mi obra de teatro, justo Aleca llegaba el 26 para ver la segunda función. Pero me llamó el 25 y me dijo que parecía que su mamá se quería quedar un par de días y yo estaba histérica porque sólo iba a tener cuatro funciones y ¡no me iba a ver!

- Pero tienes que venir para que me veas en Mamma Mia!
- Ay verdad, me había olvidado que ya teníamos las entradas. No te preocupes que como sea yo llego mañana.

Llegó, no sé cómo pero llegó. Ese mismo día me llamó que de todas maneras iba a ir a verme y definitivamente ahí estaba, haciéndome barra como una loca y gritando cada vez que salía al escenario. En ese momento no te das cuenta de lo que uno puede hacer por una amiga, pero ahora no se imaginan como valoro cuánto nos queríamos, perdón, queremos. En fin, le gusto tanto la obra que fue dos veces a verme.

Los días pasaban con la rutina de siempre, era increíble como ya casi todos nos olvidábamos que Aleca siempre lo tuvo a EL adentro, estaba tan llena de vida, salía y no perdía ni un minuto de su vida. Estaba llena de esperanza, seguía con las mismas locuras de siempre, y yo cada día me daba cuenta que la iba queriendo más y más…

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…
Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente.
Vive intensamente cada momento de tu vida…
Antes que el telón baje, y la función termine sin aplausos. – Charles Chaplin

sábado, 27 de noviembre de 2010

REQUISITO PARA COMENZAR A LEER EL BLOG: PONER PLAY PARA ESCUCHAR LA MUSICA EN EL REPRODUCTOR QUE ESTA A LA DERECHA!