viernes, 4 de marzo de 2011

23. Regresa cuando menos te lo esperas

Agosto para mí es uno de mis meses favoritos (mi cumpleaños), pero para ella fue el primero de una repetida historia que no necesariamente iba a tener un final feliz.  Justo cuando todo estaba saliendo a la perfección:  Alexia se sentía más viva que nunca, nuestra amistad cada vez crecía más y todos nos habíamos empezado a olvidar de esos días tan grises que vivimos…volvió a aparecer sin previo aviso alguno. 

En los últimos exámenes que se había hecho Aleca, habían encontrado un nódulo que no parecía nada bueno, pero los doctores habían dicho que era posible que lo pudieran desaparecer.  No muchos nos enteramos (me incluyo a mi) de lo que realmente estaba pasando. Por lo menos yo tenía tantas esperanzas de que esta pesadilla se había terminado,  ni siquiera se me pasaba por la cabeza que ÉL pudiera regresar.  No era justo para ella que otra vez tuviera que soportar los vómitos, dolores de cabeza, cansancio y todas esas porquerías. Y es verdad, no era justo, por eso los doctores dijeron que Aleca ya no podía volver a someterse a una quimioterapia, su cuerpo no iba a soportar todo de nuevo.

Para mí no pasaba absolutamente nada, yo estaba segura de que todo iba a salir a la perfección. Era un simple nódulo que se lo iban a sacar y todo volvería a la normalidad. Era imposible no pensar eso cuando la veías, actuaba como si nada hubiese pasado y con una vitalidad impresionante.

En setiembre y en octubre comenzaron los primeros síntomas de fastidio. En el colegio, por ejemplo, ya no podía hacer educación física porque se cansaba muy rápido y le costaba un poco respirar, decía que sentía que su corazón palpitaba demasiado rápido cuando hacía mucho esfuerzo o corría. Ahora que pienso en eso, no saben cómo me arrepiento de no haberle dicho a la tía que no la veía muy bien y que cada vez se notaba que tenía menos ganas de hacer las cosas. Muchas veces uno no quiere aceptar la realidad, se cierra y simplemente no la acepta porque sabe que le va a hacer daño o va a terminar sufriendo. (Yo creo que ese fue mi caso)

Comenzó octubre y lo único que pensamos era cuál iba a ser nuestro plan en Halloween. Aleca y yo quedamos en que lo íbamos a pasar juntas, ya sea en un tono o en una casa viendo películas de terror. Al final nos fuimos a la playa Totoritas (en el sur) a la casa de una amiga del colegio y compramos nuestras entradas para un tono que iba a hacer en Asia.  

Nos fuimos de sábado para domingo a la playa y la fiesta estuvo muy divertida. En la tarde del sábado, Aleca no se sentía bien y nos comenzó a decir que no sabía si ir o no a la fiesta, que no tenía muchas ganas.  – Era muy raro que ella se negara a ir a una fiesta-  Nosotros no le hicimos caso y le dijimos que tenía que ir porque ya la había pagado y tampoco se iba a quedar sola en la casa.
Efectivamente, no se sentía bien. En la fiesta, de la nada, se sentaba porque estaba cansada y desde temprano ya se quería ir. El domingo nos regresamos a Lima y todo volvía a hacer la misma rutina de siempre: ir al colegio, a la Pre, comer y dormir.

Nunca me voy a olvidar de lo que me dijo Alexia cuando me metí a la Pre a estudiar: ¡Para qué te metes a esa cochinada, si con el examen de ingreso la haces al toque! Vas a perder el tiempo y encima estudias todo el día, no la hago.  Yo no me quedé callada por supuesto: Ya ok, quiero verte decir eso cuando yo ingrese y de repente tú no la hagas con el examen de ingreso…
Dicho y hecho, el 7 de noviembre fue mi examen final e ingresé. Hice una reunión en mi casa y Aleca fue un rato porque ella tenía que dar el examen al día siguiente a las ocho de la mañana.  La llamé a la 1 de la tarde para conocer los resultados, me contestó y me dijo: no la hice…Y SIMPLEMENTE  ME SENTÍ FATAL…

viernes, 21 de enero de 2011

22. Ahora la sorpresa es para mí

Es la una de la mañana, estoy sola, no hay luces prendidas. Se escucha el mar a lo lejos y las gaviotas no paran de hacer esos sonidos raros. Sentada en la terraza de la casa de playa y acompañada por una cajetilla de cigarros (si ya sé que hace mal) es como empieza este nuevo capítulo.  ¿Quién no se sintió solo alguna vez? O mejor dicho ¿a quién no le provoca estar solo alguna vez? No  sé por qué, pero la oscuridad me inspira.

Después del cumple de Aleca venia el mío, el último que pase con ella: el mejor. Había decidido hacer una reunión por mis diecisiete años en mi casa y divertirme como loca.  No hay mejor día que un viernes para celebrar tu cumpleaños. Ese día fui al colegio y le tocaba recoger en el pull a Alexia. Se bajó  del carro para saludarme, me dio uno de esos abrazos que extraño tanto: ¡FELIZ DIA GORDII! (con un chocolate en la mano: Hershey´s, mi favorito) La pase todo el día en el colegio con mis amigas y en la tarde estudiando en la Pre de la universidad de Lima hasta las 8, ¡divertidísimo! (irónicamente) Le había dicho a la gente que fuera a mi casa a partir de las diez de la noche para empezar la juerga. Cuando llegué a mi casa no se me pasaba por la cabeza que era lo que Alexia iba a hacer para mí. Estaba caminando por el pasadizo y de la nada la veo a ella corriendo como loca, me mira y me dice: ¡ni se te ocurra entrar a tu cuarto!  Me dio ataque de risa porque parecía que no había organizado bien la sorpresa y había llegado tarde a mi casa (para variar) Tal como me dijo,  estuve una hora esperándola sin entrar a mi cuarto hasta que me diera permiso para entrar.  Ya, ¡entra! Había globos por todas partes y estaba ahí, sentada en mi cama con un regalo en la mano. Sorry, parece que no salió la sorpresa pero en verdad ¡no tenía tiempo!  Me reí y le di las gracias por un perfume que me había regalado y una tarjeta en la que me deseaba un feliz cumpleaños y decía lo mucho que me quería. Eso era lo que me encantaba de ella, lo directa y sincera que era para decir las cosas. Pero la sorpresa no había terminado, cuando me dijo vamos a la sala vi que había pegado en la pared de la terraza unas notas musicales de tecnopor (llenas de escarcha, como a ella le gustaba lo escandaloso) y  unas fotos de Miley Cirus, la cual yo odiaba y ella amaba.  La decoración se quedó toda la noche hasta que algunas notas se comenzaban a despegar. La pase increíble, llena de amigos, bailando y tomando como locos.

Cuando me iban a cantar Happy Birthday, apareció Alexia con la torta en la mano y cantando con su melodiosa voz jaja (tenia mejores talentos) Nunca me voy a olvidar que cuando terminaron de cantar me tiraron la torta en la cara y me quede llena de crema chantillí con fresas y manjar blanco. Nos quedamos como hasta las tres, cuatro de la mañana, pero Aleca se fue un poco temprano porque tenía cosas que hacer al día siguiente.

El sábado en la mañana recogiendo todas las cosas que se habían quedado en la terraza, mi mamá me comentó sobre la sorpresa de Alexia y no paraba de decirme qué linda era, que se notaba que me quería un montón.  Y yo de eso no tenía (tengo) la menor duda.

Los días se pasaban volando, iba al colegio y a las cuatro de la tarde tenía que ir a la PRE a seguir estudiando hasta las ocho de la noche. Aleca estaba bailando en la compañía D1 DANCE de Vania Masías (una de las mejores bailarinas del Perú) y me comentó que iba a hacer una presentación y quería que yo vaya a verla. Le conté a mi mamá y me dijo que de ninguna manera iba a faltar a la Pre, que seguro iba a ver otra oportunidad para ir a verla bailar: se equivocó. Yo no sabía qué hacer, por un lado me moría de ganas de ir a verla, y cómo no iba a ir si ella había ido a verme a la obra de teatro, pero por otro lado tampoco podía faltar a la pre porque tenía que ingresar a la universidad.  Le dije que no sabía si iba a poder, pero que iba a tratar de hacer todo lo posible para estar ahí y su respuesta fue: ¡falta a tus clasesuchas, tienes que ir a verme, yo te fui a ver!  Hasta ahora me arrepiento de no haber ido, vi el video  ¡se veía tan linda bailando! Y de alguna manera me sentí un poco mal de no haber estado apoyándola como ella siempre lo había hecho conmigo. Ese mismo día, antes del show,  le mandé un mensajito a su celular mientras escuchaba mis clases de economía tan entretenidas: ¡Suerte Gordi, te va a ir excelente MUCHA MIERDA! (es un término que se utiliza para desear suerte y que todo salga bien) ¿Y saben qué? No me contestó. La llamé después del show y tampoco me contestaba. Pensé que se había molestado. Fui una tonta porque NUNCA nos habíamos peleado y ella como era tan buena, tampoco se molestaba por  tonterías. Era imposible que nos peleáramos, éramos diferentes en algunas cosas, pero también parecidas en otras y una de esas era que ninguna se podía quedar callada. Siempre resolvíamos los problemas que teníamos en cinco minutos, porque teníamos la confianza para decirnos que era lo que nos molestaba de cada una.

 Al día siguiente, la vi en el colegio y me contó que todo había salido perfecto, pero que le hubiera encantado que yo estuviera ahí.  ME SENTI FATAL… Y eso que nunca pensé que jamás la volvería a ver bailar.

miércoles, 12 de enero de 2011

21. La vida es una obra de teatro.

Hoy (por fin) después de mucho tiempo siento que es el momento perfecto para seguir contando esta maravillosa historia. La había dejado un poco atrás porque la inspiración simplemente no se esforzó por llegar, sentía que me había olvidado de muchas cosas y que ya no sabía si seguía o no valiendo la pena seguir contándola. Me di cuenta que esto es lo que yo quiero, seguir contando lo que Alexia y yo vivimos. Aunque haya dejado de lado el blog, no significa que se haya acabado. A partir de hoy comienza una nueva etapa en mi vida, un nuevo año, pero ella siempre estará ahí, por mas lejos o cerca que este.

Cuando regresamos del viaje de prom, todas queríamos regresar. Estuvo muy divertido y de verdad que, por lo menos yo, disfrute de cada día como si fuera el último. Seguía siendo mayo del 2009 y lamentablemente habíamos aterrizado en la realidad otra vez.

En junio del 2009, Alexia había decidido irse de viaje por su santo a visitar a su hermano en Washington (y de paso hacerse los exámenes de siempre). Tuvo tanta suerte que terminó yendo a Nueva York unos cuantos días y yo no podía más de la envidia. Tratamos de hablar casi todos los días y me contaba todo lo que estaban haciendo, tan linda era que un día se fue al museo de cera “Madame Tussauds” y se tomó una foto con una de mis cantantes favoritas: Carrie Underwood (cabe recalcar que a Aleca no le gustaba para NADA) pero tuvo ese lindo detalle y con eso no se quedó tranquila, me trajo un llavero que decía I love New York y una alcancía en forma de chancho con la misma frase, la misma que todavía está en mi escritorio con todos mis ahorros para irme a NYC.

El 23 de junio, un día antes de su santo yo tenía ensayo general de la obra de teatro que estaba por estrenar: Mamma Mia! Mis ensayos generales eran todo el día y duraban hasta la madrugada, entonces ya había quedado con ella que a las doce en punto la iba a llamar para saludarla así estuviera durmiendo. No sé cómo, pero sin darme cuenta, cuando me acordé que la tenía que llamar vi el reloj y ya era la 1.30am, me puse histérica y no la llame porque sabía que seguramente ya estaba durmiendo. Al día siguiente apenas me desperté para ir al colegio la llamé y me contestó su mamá, me dijo que Aleca estaba durmiendo y me preguntó si quería que la despertara. Le dije que no, obviamente, porque sabía que me iba a matar, eran las 6.30 de la mañana. Cuando llegué al colegio todas se habían acordado que ese día era su santo, y no me acuerdo quien le llenó la carpeta de serpentinas. Le tomaron una foto y la taggearon en Facebook. Cuando hablé con ella en la tarde me dijo que estaba feliz y que no paraban de caminar ni de comprar en cada tienda que paraban. Me daba un montón de pena no estar con ella en su cumpleaños, y ahora que pienso fue el último que tuvo…

Pero el hecho de que este lejos no dejó de hacerme pensar en el regalo que le iba a hacer. Se me ocurrió hacerle un cuadro con un collage de todas las fotos que teníamos hasta esos días. Las fotos eran perfectas, desde el primer día que nos conocimos en la playa hasta el viaje a Cuzco con unos paisajes increíbles. Entonces, ese mismo 24 antes de ir al colegio, como recogíamos a su hermanita Elke por el pull entré un ratito a su cuarto y lo deje en su cama con un post-it que decía: Feliz dia Gordi!! Te adoro, BF. Le dije a Elke que si hablaba con ella por teléfono, que ni se le ocurriera decirle que le había dejado un regalo. Quería que llegara a su cuarto y sea una sorpresa total. Y así fue. Le encantó y en el momento que lo vio me llamó.
Ahora ese cuadro está colgado en mi pared, fue lo último que me lleve la última vez que fui a su casa y tenía una dedicatoria en la parte de atrás: Gracias Analu, TE QUIERO MUCHO.

El jueves 25 era el estreno de mi obra de teatro, justo Aleca llegaba el 26 para ver la segunda función. Pero me llamó el 25 y me dijo que parecía que su mamá se quería quedar un par de días y yo estaba histérica porque sólo iba a tener cuatro funciones y ¡no me iba a ver!

- Pero tienes que venir para que me veas en Mamma Mia!
- Ay verdad, me había olvidado que ya teníamos las entradas. No te preocupes que como sea yo llego mañana.

Llegó, no sé cómo pero llegó. Ese mismo día me llamó que de todas maneras iba a ir a verme y definitivamente ahí estaba, haciéndome barra como una loca y gritando cada vez que salía al escenario. En ese momento no te das cuenta de lo que uno puede hacer por una amiga, pero ahora no se imaginan como valoro cuánto nos queríamos, perdón, queremos. En fin, le gusto tanto la obra que fue dos veces a verme.

Los días pasaban con la rutina de siempre, era increíble como ya casi todos nos olvidábamos que Aleca siempre lo tuvo a EL adentro, estaba tan llena de vida, salía y no perdía ni un minuto de su vida. Estaba llena de esperanza, seguía con las mismas locuras de siempre, y yo cada día me daba cuenta que la iba queriendo más y más…

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…
Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente.
Vive intensamente cada momento de tu vida…
Antes que el telón baje, y la función termine sin aplausos. – Charles Chaplin

sábado, 27 de noviembre de 2010

REQUISITO PARA COMENZAR A LEER EL BLOG: PONER PLAY PARA ESCUCHAR LA MUSICA EN EL REPRODUCTOR QUE ESTA A LA DERECHA!

jueves, 25 de noviembre de 2010

MUY PRONTO NUEVOS CAPITULOS!!

viernes, 30 de julio de 2010

20. Araña selvática, araña cuzqueña

Hace una semana fui de sábado a domingo a Chincha. Estuve en su casa, en su cuarto y dormí en su cama. Nunca había ido, todas las veces que Aleca me invitó siempre pasaba algo que no me dejaba ir. Fue lindo haber ido aunque sea un poco tarde, pero era impresionante como sentía como si estuviera en mi casa. Sobre todo cuando encontré una carta que yo le había hecho hace tres años. Pensé que no guardaba todas las cosas, pero me equivoqué. Ahí estaba esa carta bien guardada, la leí y me acordé de lo bonito que es tener un mejor amigo al que le puedes contar absolutamente TODO.

Escuchando todos los animales de la selva, me di cuenta que era el momento de sentarme frente a la naturaleza y continuar con el blog que lo había dejado un poco abandonado. Estar lejos de mi casa, en otro clima (demasiado calor) y sin tecnología alguna, me hizo acordar del mejor viaje que pudimos tener juntas: nuestro viaje de prom.

Antes de empezar 5to de secundaria, la tía había hablado con la directora para que Alexia, Daniella y yo estemos juntas en el mismo salón y así fue. Éramos inseparables, parábamos de un lado para el otro y ya habíamos quedado que en el viaje de prom íbamos a dormir juntas en el cuarto porque eran de tres personas. Siempre uno se emociona y lo único que espera en quinto de secundaria, además de salir del colegio, es el viaje. Nosotros nos fuimos a Cuzco por cinco días.

Ya teníamos todo bien organizado porque nos íbamos con dos mamás, que hicieron todo a la perfección. Un día antes Aleca vino a mi casa para hacer la maleta y comenzamos a decir que nos íbamos a meter una juergaza de todas maneras y a planear bien que era lo que íbamos a hacer. Salimos a las 5 de la mañana y el primer día fuimos a Pisac, un pueblo lindo donde nos quedamos por dos días. Cuando llegamos todas estábamos cansadas por la altura, pero seguíamos emocionadas porque estábamos en un sitio que no era el colegio o Lima. En el día, fuimos a comprar artesanías y a comer unas empanadas buenazas y en la noche, como hace tiempo habíamos quedado, decidimos jugar el juego de la tela de araña. Ese juego consistía en que nos sentábamos todas en un círculo y teníamos una lana. La que empezaba el juego tenía que tirarle la lana a una persona que fuera muy importante para ella. Cuando me tocó a mí tirarla, lo primero que hice fue pasársela a Alexia, no estaba muy nerviosa porque para mí no es difícil decir las cosas, pero como ya había pasado por algunas, todas estaban llorando porque era bien emocionante el juego. Me acuerdo que le dije que cuando la conocí, nunca me imagine que íbamos a ser tan amigas, que para mí fue muy difícil todo lo que había pasado, pero como todo estaba “solucionado” ahora todos estábamos felices por ella y que jamás dudara que yo no iba a estar ahí pase lo que pase, siempre estuve y se lo demostré y lo iba a seguir haciendo como lo hago ahora. Obviamente que como todas estaban llorando, una se contagiaba y empezaba a llorar. A mi Aleca me la devolvió y lo primero que dijo fue que ella no lloraba porque no le emocionaba todo lo que decía, sino porque aprendió a saber llorar en diferentes situaciones y a controlarse después de todo lo que había pasado, que tampoco era una persona que se expresaba mucho pero me agradeció por ser tan buena amiga y me dijo lo importante que era para ella. Algo que yo casi nunca había escuchado decirlo así, tan sincera. Terminó el juego y todas estábamos llorando porque nos daba pena que tan rápido se haya acabado el colegio, es impresionante como uno cuando entra a secundaria dice: por fin, ya voy a terminar. Pero en el momento que nos tenemos que ir cambiamos de opinión.

Terminamos el juego y todas tuvimos la oportunidad de decir todo lo que sentíamos, los papeles higiénicos ya se habían acabado de tanto llanto. Pero lo que más me acuerdo fue haberme acercado a Aleca, abrazarla fortísimo y decirle cuanto la quería. Cuando terminamos de jugar, que fue más o menos a las 12 de la noche, nos fuimos todas a dormir. Yo, obviamente no podía dormir porque estaba con los ojos hinchadísimos y encima se me caían los mocos. Lo último que me acuerdo de ese día y que me dejó dormir como un bebe, fue que Alexia se acercara y me diga te digo un secreto: TE AMO.

Ahí fue cuando me di cuenta de lo que significaba una verdadera amistad. Uno no siempre tiene que ir por todo el mundo diciendo cuanto lo quiere, si no hacer las cosas porque lo quiere. No digo que sea malo decir te quiero a las personas, pero es mucho más bonito cuando aunque nunca te lo hayan dicho encuentren el momento perfecto para decir todo lo que uno siente de corazón. Y eso aprendí ese día, aprovechen cada momento para demostrarle a las personas que hacen las cosas porque lo sienten y así se darán cuenta que vale de verdad la pena.

domingo, 13 de junio de 2010

19. Cosas que seguramente muchos no saben

Cómo extrañaba sentarme al frente de mi laptop y acordarme de todas las cosas tan bonitas que pasamos. No es que no me acuerde nunca, pero últimamente estoy con muchas cosas por hacer y ni tiempo me da para poder sentarme y escribir tranquila aunque sea un capítulo. Por fin llegó el día en el que siento la necesidad de seguir contando más y más cosas.

Hace unas horas, me di cuenta de qué rápido pasa el tiempo… ya van a ser casi 6 meses, medio año y seguramente ustedes, como yo, no lo pueden creer. Hoy he decidido que no puedo dejar que los días se pasen así como si nada. Hay que aprovechar al máximo todo lo que podemos hacer y les doy un consejo: nunca dejen para después lo que pueden hacer ahora, porque nunca saben que pueda pasar en unas horas… Bueno ya no los aburro más y vamos a seguir con esta linda historia.

Me había quedado en lo bien que la pasamos esos días que nos fuimos a la playa, justo me acuerdo que Alexia me contó que su mamá había hablado con la directora del colegio para que nos juntaran y nos pusieran en el mismo salón a las tres inseparables: Daniella, Aleca y yo. Obviamente a mi no me sorprendió para nada que la tía lo haya hecho porque seguramente algunos ya saben cómo es… pero fue lo mejor que pudo hacer ja, ja. Gracias tía.

Ese febrero estuvo lleno de viajes, toda la familia de Alexia había decidido irse a Máncora por diez días. Fueron en un plan familiar, tranquilo con sus primas y alquilaron una casa en la que se metieron todos ahí. Todos los días era comer rico, bajar a la playa, piscina y en las tardes al pueblo. Después de haberse quedado en máncora pudieron convencer a los papás y se fueron las primas a Colán en bus (otra vez). Cada una se dividió en diferentes casas y habían ido especialmente para ir al luau. Como Alexia tenía que seguir tomando el veneno de alacrán, Fiorella, su prima, me contó que a veces se sentía incomoda pero después ya se había acostumbrado. Nosotras hablábamos casi todos los días y me contaba que estaban haciendo “nada” literalmente y aprovechando la playa, el sol y la juerga. Se fueron al luau y se quedaron hasta las cinco de la mañana. Fue un viaje muy divertido y cada día se notaba que se estaba recuperando, le dolía menos cuando se reía y cuando hacía movimientos fuertes y las ganas de seguir viviendo estaban presentes en cada minuto que pasaba.

Cambiando de tema, se me había pasado contarles sobre LARA. Aleca se moría por los animales, pero más por los perros. A fines del 2008, en Houston, una tía suya le había regalado un chihuahua que se moría por tener. Y la llamo Lara. La verdad es que a mí no me agradan mucho los perros y menos los chihuahua que son enanos y escandalosos. La primera vez que la vi casi me muero, era una cosita enanita que correteaba por toda la casa y que cada vez que me veía me ladraba. Al principio yo la odié un poco, pero con el tiempo ya le comencé a tener más cariño. Era impresionante como Alexia se dedicaba a su bebé, le había comprado demasiada ropa, más de la que ella tenía, creo, y cada vestidito significaba algo diferente. No la soltaba, la llevaba a todos lados y lo más chistoso era que cada vez que la tía nos recogía del colegio ahí estaba la bendita Larita, jaja. Pero tengo que aceptar que ahora me encanta y aunque me siga ladrando aunque sea ALGO la quiero.

Después de haber pasado un verano muy divertido otra vez iba a comenzar la pesadilla: un año más de colegio, pero esta vez iba a ser el último así que por lo menos teníamos un motivo para aprovechar y hacer todo lo que nunca hicimos.

El primer día de clases, todas estábamos afanadas porque éramos las más grandes del colegio y no creo que exista alguna ex alumna que haya deseado más que nadie estar en quinto de secundaria. Nosotras nos jurábamos unas reinas y hacíamos lo que queríamos. Aleca y yo hacíamos pull todos los días así que desde las siete de la mañana y con la peor cara, ya nos veíamos. Había comenzado la misma rutina de siempre, clases hasta las 3:30 de la tarde, tomar el jugo de mandarina en el primer recreo, tomar el veneno de alacrán, llegar a tu casa a hacer tareas e irte a dormir a las diez de la noche. Pero este ano era diferente, Alexia ya se había rebelado y había vuelto a la normalidad, no era más una chancona. Éramos tal para cual, nos daba flojera hacer algo y simplemente no lo hacíamos.

Teníamos nuestro escondite favorito. Todos los días a las 9 de la mañana teníamos estudio dirigido, pero como les había dicho que éramos tal para cual, a esa hora las dos nos moríamos de hambre y preferíamos ir a comer que sentarnos a estudiar o hacer tareas. Así que nos empezamos a esconder en las duchas del baño del tercer piso del pabellón de secundaria, un huecucho donde había tres duchas y un cuadrado al centro y entraban máximo cuatro personas bien apretadas. Ahí nos escapábamos todas las mañanas y decíamos que nos habíamos ido a misa, que horror, esos ejemplos no se siguen. Nos pasábamos media hora comiendo unas galletas y la infaltable butifarra o pan con jamón de Aleca y escuchando música con mi ipod mirando cada cinco minutos por la ventanita para ver si alguna profesora nos venía a buscar.

No sé cómo, pero todas se comenzaron a enterar de que nos metíamos ahí en la hora de estudio dirigido y en unas semanas eso se convirtió en el “point”. Nos metíamos como ocho personas a chismear, comer y relajarnos y encima teníamos que hablar despacito porque las que entraban al baño se iban a dar cuenta que estábamos ahí y eran capaces de acusarnos. Pero fue divertido mientras duró, se comenzaron a pasar todas la voz y nuestra tutora se dio cuenta que ahí nos metíamos, hasta que un día encontró a Alexia y María Fernanda, una amiga, y les tuvo que poner un informe. Ese informe era un papelito rosadito que Alexia lo llegó a conocer bien ese año, era una especie de falta que si te la ponían tres veces en el año te podían suspender del colegio. Bueno, en verdad éramos un poco frescas en ese tema, no nos importaba nada. Ya tocaba dejar de hacerles caso después de tantos años, además ni se preocupaban por nosotras porque ya éramos grandes. Tanto así, que en la clase ya me conocían como la FRESCA Morgan y Aleca no se quedaba atrás, ella tomaba el puesto de la FRESCA 2.

Increíble ¿no? Éramos tan parecidas…