jueves, 21 de abril de 2011

24. Es mejor decir la verdad aunque duela

Después de muchos capítulos esta historia está llegando a su fin. No es fácil para mí recordar la parte más dura, pero me siento preparada para contarles lo que pasó detalle a detalle. Mi versión, mis sentimientos y mis propias palabras.

No había ingresado a la universidad. Era una de las únicas del grupo que no había pasado el examen de ingreso y yo no sabía qué decirle. Se había cumplido mi profecía de alguna manera…

Las malas noticias seguían apareciendo. Por el hecho de que se comenzó a sentir mal casi diario, decidieron adelantar su resonancia.  En la tarde yo había hablado con ella. Le dije que apenas sepa por favor me contara los resultados y me contestó tranquila diciendo que no me preocupara.  Por más que lo intenté no pude. Pensaba en eso todo el tiempo y esperé esa llamada que al final nunca llegó.  A las nueve de la noche (casi diez) se conectó en el Messenger .

11/26/2009
9:53:43PM
ALEXIA.-
escuchamee me he conectado especialmente
para contarte ah
Analucia.
Cuentame
- ALEXIA
mi mama todavia no ha hablado con el doctor
- ALEXIA
asi q todavia no sabemos nada pues ya cuando
sepa bien te cuento
Analucia.

ya pero no saben que son esas cosas?
 – (los nódulos)
- ALEXIA
es lo mismo
Analucia.
y donde estan?
- ALEXIA
en el pulmon
                   
Analucia.
solo ahi?
-ALEXIA
si si
-ALEXIA
bueno me retiro voy a comer
  
-ALEXIA
un besii pues ya hablamos
11/26/2009
9:56:07 PM

Esa fue nuestra conversación. Yo me quedé sorprendida. Como les había contado antes, nunca hablaba de ese tema con ella. Y ahí se puede ver: “es lo mismo”, ni siquiera lo mencionaba a ÉL. Qué difícil debe haber sido para ella aceptar que seguía ahí adentro, que seguramente iba a estar siempre con ella y no la iba a dejar vivir tranquila.

Claro que yo no me quedé tranquila. Veía a su mamá ir todos los días al colegio a misa. Lloraba, se notaba que estaba muy preocupada. No me atrevía a preguntarle qué era lo que en realidad estaba pasando. Hasta que un día (uno de los últimos que la tía nos regresaba del colegio), yo estaba sola en el carro con ella. Me armé  de valor y le pregunté: tía, por favor cuéntame qué está pasando.  

-           -  Ay, Ana… (como me decía de cariño. Aleca odiaba que me dijera así porque mi nombre es junto: Analucía    no Ana Lucía) Parece que ahora sí ya no podemos hacer nada.Me agarró la mano mientras manejaba y yo sentía que iba a comenzar a llorar… En ese momento me di cuenta de la realidad, era el comienzo del fin para mi mejor amiga.
-          - Dicen los doctores que ya no le pueden hacer quimioterapia, su cuerpo ya no va a aguantar. Así que no nos queda más que esperar. Se nos va la Aleca, Ana. Se nos va. – me dijo la tía llorando-

No sabía qué hacer, me apretaba más fuerte la mano y yo me quedé en shock.  No entendía como después de tanto esfuerzo todo se venía abajo y ya no había ninguna solución. Mi silencio lo dijo todo, no tenía necesidad de decirle nada a la tía. Lo único que le dije fue: “fuerza tía, recemos para que ojalá se cumpla un milagro”.

Me dejó en mi casa, llegué y lo primero que hice fue tirarme en mi cama. No podía dejar de pensar en lo que hace cinco minutos me habían dicho. Quería creer que todo era un sueño, así que me metí a la cama y me quedé dormida toda la tarde. Me desperté y ahí estaba esa pesadilla de nuevo, tenía que aceptar la realidad. Se iba. Alexia se iba.

1 comentario:

  1. Es preciosa esta historia, veo que hace mucho no escribes...sería genial que sigas con los capítulos que faltan..cuando te sientes preparada para escribirlos y publicarlos. Aquí tienes a alguien que espera por el fin.

    FELICITACIONES, escribes bien.

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