Lo que Aleca me había regalado, era un cojín en forma de una flor. Y unas limas para uñas. A mí no me interesó en lo más mínimo el regalo, sino la forma de cómo me lo había dado y el simple hecho de preocuparse por mi cuando no tenía porqué hacerlo.
Los días y semanas fueron pasando. Seguíamos conversando seguido y me mantenían al tanto de los tratamientos. Cuando iba a la casa de alguien, siempre estaba con su mascarilla. Algo que seguramente para ella era lo peor del mundo, pero tenía que usarla para protegerse de las bacterias. Tenía que andar todo el tiempo con eso, porque como estaba con las defensas bajas, en cualquier momento le podía dar un resfriado o algo más grave.
Durante el 2007 se fueron dos veces a Houston. Allí le hacían las radioterapias y en Lima las quimios. Mucho no puedo contar, porque como les dije, recién estaba conociendo a Alexia y no pasaba mucho tiempo con ella. Siempre andaba preocupada por cómo estaba reaccionando con los tratamientos pero no lo viví tan de cerca como después.
En el colegio iba todos los días a misa y me encontraba con su mamá y tías. Se notaba la preocupación de todas y la fortaleza que tenían al enfrentar toda la situación. Nunca vi a la tía con lágrimas en los ojos, era de admirar de donde podía sacar tanta fuerza.
Fue a fines de octubre cuando me enteré que por ahí estaban comentando que el tratamiento había casi terminado y las cosas seguían igual. Los ganglios se habían inflamado y parecía que la enfermedad se había expandido durante esos meses.
Yo nunca perdí las esperanzas. Cada vez que la veía me convencía una vez más que iba a salir de esta porque reflejaba demasiada vida, y no la iba a desaprovechar ni dejarla ir. Me hacía demasiadas preguntas que no tenían respuesta: ¿Por qué a ella y no a otra? ¿Justo cuando tengo una nueva amiga tiene que pasar eso? Las cosas iban empeorando poco a poco. Mis ánimos también bajaban. Hasta llegué a creer que no servía de nada todo lo que rezaba. Pero me equivoqué, fueron momentos que no sabía qué hacer: ir corriendo a verla y aprovechar cada día o simplemente esperar a que estuviera mejor.
Todas las mañanas, antes de empezar las clases, nos dedicábamos a rezar una oración para Alexia. Esta oración tenía un gran significado para todos, tan grande era que todos los grados del colegio la comenzaron a rezar en un momento. Se notaba la energía de todos y las vibras positivas para que todo mejorara. Mucho no podíamos hacer nosotros, lo único que podíamos hacer era eso. Tener fé y estar seguros de que se iba a curar.
Aleca y sus papás se fueron por última vez a Houston. Eran esos días en los que todos estábamos preocupados y esperando la llamada de su mamá para avisarnos cómo habían salido los resultados. Le tocaba la última quimio y radio de todo el tratamiento de más de cuatro meses. Con los resultados de estos exámenes sabríamos si todo este tiempo de vómitos, mareos, pastillas, sueros, comida sana, mascarillas, dolor, sonrisas y llantos habían valido la pena.
Fueron largos días de preocupación y tensión. No solo para mí, también para todos quienes la conocían y sabían lo importante que iban a ser estos resultados. Aunque no lo crean, nunca estuve preparada para lo peor. Siempre estuve segura que se iba a curar, porque se lo merecía. Mi mamá me comentaba del tema y me hacía ver que me podían dar una mala como una buena noticia, y teníamos que estar preparadas para lo que venía.
Quien se encargaba de darme la información era Daniella. Apenas ella sabía algo nos contaba a todas las del grupo en el colegio y de vez en cuando yo la llamaba para ver si había una nueva… Mis nervios regresaron cuando por Messenger Dani se conectó, me comenzó a hablar y me dijo: “La tía nos acaba de llamar, ya le dieron los resultados a Alexia”.
Los días y semanas fueron pasando. Seguíamos conversando seguido y me mantenían al tanto de los tratamientos. Cuando iba a la casa de alguien, siempre estaba con su mascarilla. Algo que seguramente para ella era lo peor del mundo, pero tenía que usarla para protegerse de las bacterias. Tenía que andar todo el tiempo con eso, porque como estaba con las defensas bajas, en cualquier momento le podía dar un resfriado o algo más grave.
Durante el 2007 se fueron dos veces a Houston. Allí le hacían las radioterapias y en Lima las quimios. Mucho no puedo contar, porque como les dije, recién estaba conociendo a Alexia y no pasaba mucho tiempo con ella. Siempre andaba preocupada por cómo estaba reaccionando con los tratamientos pero no lo viví tan de cerca como después.
En el colegio iba todos los días a misa y me encontraba con su mamá y tías. Se notaba la preocupación de todas y la fortaleza que tenían al enfrentar toda la situación. Nunca vi a la tía con lágrimas en los ojos, era de admirar de donde podía sacar tanta fuerza.
Fue a fines de octubre cuando me enteré que por ahí estaban comentando que el tratamiento había casi terminado y las cosas seguían igual. Los ganglios se habían inflamado y parecía que la enfermedad se había expandido durante esos meses.
Yo nunca perdí las esperanzas. Cada vez que la veía me convencía una vez más que iba a salir de esta porque reflejaba demasiada vida, y no la iba a desaprovechar ni dejarla ir. Me hacía demasiadas preguntas que no tenían respuesta: ¿Por qué a ella y no a otra? ¿Justo cuando tengo una nueva amiga tiene que pasar eso? Las cosas iban empeorando poco a poco. Mis ánimos también bajaban. Hasta llegué a creer que no servía de nada todo lo que rezaba. Pero me equivoqué, fueron momentos que no sabía qué hacer: ir corriendo a verla y aprovechar cada día o simplemente esperar a que estuviera mejor.
Todas las mañanas, antes de empezar las clases, nos dedicábamos a rezar una oración para Alexia. Esta oración tenía un gran significado para todos, tan grande era que todos los grados del colegio la comenzaron a rezar en un momento. Se notaba la energía de todos y las vibras positivas para que todo mejorara. Mucho no podíamos hacer nosotros, lo único que podíamos hacer era eso. Tener fé y estar seguros de que se iba a curar.
Aleca y sus papás se fueron por última vez a Houston. Eran esos días en los que todos estábamos preocupados y esperando la llamada de su mamá para avisarnos cómo habían salido los resultados. Le tocaba la última quimio y radio de todo el tratamiento de más de cuatro meses. Con los resultados de estos exámenes sabríamos si todo este tiempo de vómitos, mareos, pastillas, sueros, comida sana, mascarillas, dolor, sonrisas y llantos habían valido la pena.
Fueron largos días de preocupación y tensión. No solo para mí, también para todos quienes la conocían y sabían lo importante que iban a ser estos resultados. Aunque no lo crean, nunca estuve preparada para lo peor. Siempre estuve segura que se iba a curar, porque se lo merecía. Mi mamá me comentaba del tema y me hacía ver que me podían dar una mala como una buena noticia, y teníamos que estar preparadas para lo que venía.
Quien se encargaba de darme la información era Daniella. Apenas ella sabía algo nos contaba a todas las del grupo en el colegio y de vez en cuando yo la llamaba para ver si había una nueva… Mis nervios regresaron cuando por Messenger Dani se conectó, me comenzó a hablar y me dijo: “La tía nos acaba de llamar, ya le dieron los resultados a Alexia”.
y que paso en los resultados? sigue sigue
ResponderEliminarno dejes de escribir
ResponderEliminarcontinua continuaaa!
ResponderEliminarG.L
muy bonita la historia la encontre investigando aqui en internet. yo se lo que se siente perder a un ser querido x esta enfermedad.
ResponderEliminarhola analucia m encantaa la historia q estas haciendo x alexia...yo tambien pude llegar a compartir grandes momentos con ella y conocerla q fue una bella personaa...en verdad m encantaria q puedas llegar a tterminar la historia cdtm!!
ResponderEliminarAnalú, recién hoy he empezado a leer el blog y ya quiero que cuelgues el siguiente capítulo.
ResponderEliminarEn serio, FELICITACIONES!!! Está buenísimo.
Me parece bravaso que escribas sobre ello.
Un beso.
Jose
cochii ahora sii, sigue escribiendo, esta lindisiimo... un besiito fran laghi
ResponderEliminarMe encanta analu. Te quiero. -Dani*
ResponderEliminaruna muy linda y triste historia me gustaria saber q paso despues:(
ResponderEliminarRicotona! Ya toca el 14! Estamos esperando!
ResponderEliminarRafo